Yo
confieso ante Dios Padre Todopoderoso que te he deseado
te
he deseado con pasión, ternura, lujuria y obsesión
y
te he acechado, y te he perseguido, de día, de noche
como
un sátiro a una ninfa, siempre pendiente y oculto
como
sombra siempre a través de la oscuridad
concibiendo
en lo más profundo de mi corazón
cualquier medio honesto o no que me permita
tenerte.
Cuántas
noches enfermizas te he pensado, te he llamado
y
te he soñado, y te he buscado en otros cuerpos
entregado
a oscuros placeres con seres de otro mundo
saciando
mi fe con carne, siendo uno de ellos
y
como ellos, como me enseñaron, así lo he hecho.
Porque
el conocimiento “Antiguo” ha abierto mis ojos
y
consciente de mi naturaleza he descubierto mi desnudez
y
la he encontrado más que maravillosa.
Ahora
ven, acompáñame y sé mía, he aquí mi propuesta
tú
y yo eternamente, inmersos en la más profunda oscuridad
en
perpetua noche artificial, que yo os prometo la inmortalidad.
Y
fueron tres sobre la tierra y bajo el cielo; hombre, mujer y pecado
dos
almas y dos cuerpos compartiendo el mismo demonio.
Sea
así por siempre, alejados de las sombras de quienes acechan
ahí
donde los dioses sabiéndolo no puedan vernos.
